
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
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ñame también han disminuido el espacio para
desarrollar otro tipo de producción, al tiempo
que contaminan el medio ambiente. El maíz, que
es fundamental en la seguridad alimentaria de
estos pueblos, también se ha visto afectado por
esta dinámica. La introducción de tecnologías
de la revolución verde ha desplazado el uso de
semillas criollas y modi cado la economía de
autosu ciencia, ya que mucha producción se
destina a satisfacer las demandas del mercado.
Con ello también se han perdido las tradiciones
de consumo de recetas como la chicha de maíz
reemplazada por jugos industrializados. Así
mismo, se han debilitado las redes de intercam-
bio de semillas (RECAR, 2008).
Los zenú se consideran hijos del maíz y algunas
organizaciones se han encargado de recuperar
las variedades nativas que son resistentes a se-
quías y plagas de la región y pueden almacenarse
durante largos periodos de tiempo. De estas
existen 27 variedades: cariaco, negrito, azulito,
panó (rosado), piedrita (violeta), cariaco (amari-
llo, rojo y rayado), tacaloa (naranja), sangre toro
(rojo), cucaracho (rayado), berrendo (mezcla de
colores), huevito (blanco rayas negras) (RECAR,
2008).
Para la siembra de estos maíces se escoge un
terreno y se limpia el rastrojo, luego se fertiliza
con estiercol y se añaden abonos verdes como
vitabosa, canavalia u otra leguminosa; para evi-
tar la erosión en terrenos empinados se emplean
acequias, barreras vivas de piña, pajalimón pas-
tos de corte, guandul y otros. Luego se realizan
dos siembras al año en asociación con yuca,
ñame y fríjol, también se siembra ahuyama,
batata, guadúl, pepino, arroz, candía, plátano y
patilla. Una e ciente germinación de las semi-
llas se garantiza envolviéndolas previamente
en hojas de plátano con ceniza o extractos de
plantas amargas como nim, paraíso, balsamina
y tabaco. Se hacen dos o tres limpias en total
en el cultivo y se aplican preparados orgánicos
para el control de plagas y enfermedades (RE-
CAR, 2008).
En cuanto a la cría de animales de corral estos
son comúnmente encontrados en las cercanías
de las viviendas y su producción se alterna con
las temporadas de pesca, ya que ante la falta de
pescado, estos animales cubren en buena parte
las necesidades de proteína de los pobladores.
Allí se pueden encontrar, pavos, gallinas, cerdos,
patos, palomas, hicoteas y vacas. La venta de
productos como huevos favorece la economía
de las familias y el autoconsumo. Por su parte,
el consumo de hicoteas está tradicionalmente
ligado a las costumbres religiosas de semana
santa (Mininterior, 2014).
ASPROCIG considera la agroecología, dentro
de su plan de desarrollo, como eje fundamental
en su sentido amplio, que considera tanto las
prácticas de producción ecológicas como los
conocimientos tradicionales y la cosmogonía
que permite comprender las dinámicas natura-
les y sociales de los sistemas agroalimentarios.
En ese sentido, se busca que en los patios se
conserven semillas, se produzca utilizando pro-
ductos orgánicos y se fomente la reforestación
de las riberas del Sinú y de la Ciénaga Grande.
Para rehabilitar los caños se han designado ho-
rarios y lugares que permiten distribuir la pesca
entre la comunidad y evitar el descenso de las
poblaciones de peces.
A los espacios de siembra tanto en los patios
como en las parcelas se les ha denominado
Agroecosistema Biodiverso Familiar (ABIF), en
los cuales se emplean los principios de la agro-
ecología, entre ellos la asociación de plantas
para imitar el bosque y así propiciar el control
ecológico de plagas y evitar la dependencia de
insumos externos. Algunos habitantes reportan
asociaciones de hasta 100 especies, con seis ti-
pos de plantas: medicinales (jengibre, orégano),
ornamentales, protectoras (roble, guacamayo),
productoras, frutales (guayaba, papaya), hortali-
zas y energéticas (yuca, plátano). Los patios que
son manejados por las mujeres cuentan con
especies que proporcionan proteína, vitamina y
carbohidratos: membrillo, fríjol caraota, guandúl,