
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
20
que las prácticas agroecológicas son “una serie
de técnicas y tecnologías aplicadas al diseño
y manejo de sistemas agroalimentarios soste-
nibles, adoptando e integrando principios eco-
lógicos con el n de incrementar la productivi-
dad, la biodiversidad y la eciencia energética,
al tiempo que se disminuye la generación de
residuos y la dependencia de insumos exter-
nos. Estas prácticas se basan en el diálogo de
saberes, pero sobre todo en la experiencia, ob-
servación y conocimiento de los agricultores, y
pueden emplearse a nivel de parcelas, ncas o
paisajes. Entre las múltiples prácticas agroeco-
lógicas se destacan la rotación de cultivos, los
policultivos, los cultivos de cobertura, los abo-
nos verdes, las mezclas de cultivos y ganado,
las barreras vivas, los arreglos agroforestales,
los corredores, la labranza mínima, la alelopatía,
y la elaboración de abonos, fungicidas e insecti-
cidas orgánicos, entre otras” (MADR, 2017)
5
.
Es importante entender estas prácticas no
como “recetas” o técnicas que deben replicarse
siempre y en todas las situaciones y agroeco-
sistemas, sino como herramientas que contri-
buyen a hacer un manejo agroecológico y que
debe ser contextualizado. De manera comple-
mentaria, la agroecología potencia la ecología
6
de los sistemas agroalimentarios sostenibles;
es decir, promueve el estudio y aplicación de
enfoques y principios ecológicos y sociales al
diseño y gestión de sistemas agroalimenta-
rios sostenibles (Altieri, 1999; Gliessman, 1998;
Francis, et al., 2003).
La agroecología plantea un enfoque sistémico
(holístico), multidimensional y transdisciplina-
rio (Ruiz-Rosado, 2006).
Respecto al enfoque de sistema, este se dene
como un conjunto de elementos integrados y
vinculados entre sí por relaciones que le cone-
ren una cierta organización para cumplir deter-
minadas funciones (Betarlany, 1986). En este
sentido, bajo el enfoque de la teoría general de
sistemas se destaca que la prioridad no son los
componentes aislados, sino precisamente sus
múltiples relaciones y las propiedades emergen-
tes que de ellas resultan.
En cuanto a la multidimensionalidad, se resalta
que la agroecología, presenta una visión que va
más allá de las condiciones productivas agronó-
micas del agroecosistema e incorpora las rela-
ciones entre la agricultura, el ambiente global y
las dimensiones sociales, económicas, ambien-
tales, políticas, éticas y culturales, lo cual rearma
la complejidad e integralidad de los sistemas
agroalimentarios (Flores y Sarandón, 2014).
El enfoque transdisciplinario se encuentra tam-
bién presente en la agroecología y está orientado
a la generación de diálogos y cooperación entre
áreas de conocimientos diversas que pueden
considerarse complementarias en sus objetos
de estudio, entre las cuales se identican: la eco-
nomía, antropología, psicología, agronomía, so-
ciología, geología, geografía, biología, entre otras
(Toledo y Barrera-Bassols, 2008).
En denitiva, la agroecología se diferencia en lo
fundamental de otros enfoques del desarrollo
sostenible, ya que
“se basa en procesos territo-
riales y que parten desde la base, lo que ayuda
a dar soluciones contextualizadas a problemas
locales”,
basándose en la “creación conjunta de
conocimientos, combinando la ciencia con los
conocimientos tradicionales y prácticas locales
de los productores”, evitando así, la dependencia
de insumos externos y favoreciendo la autono-
mía y la viabilidad económica de los agricultores
familiares, campesinos y comunitarios. Además,
la agroecología tiene un carácter transformativo,
pues
“en lugar de hacer ajustes a las prácticas
de sistemas agrícolas insostenibles […] busca
transformar los sistemas alimentarios y agríco-
las, abordando las causas profundas de los pro-
blemas de forma integrada y aportando solucio-
nes holísticas y a largo plazo”
(FAO, 2018,2-10).
5
MADR, M. d. 2017. Resolución 464, pág. 5
6
Entendiendo ecología como la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su ambiente. Ernst Haeckel (1869)