
PROYECTO SEMBRANDO CAPACIDADES / HERRAMIENTAS Y BUENAS PRÁCTICAS DE EXTENSIÓN PARA LA AGRICULTURA FAMILIAR: EXPERIENCIAS DESDE BRASIL Y COLOMBIA
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las escuelas de campo para agricultores y agri-
cultoras, entre otras. Estas metodologías se
caracterizan por ser altamente participativas,
propiciar el diálogo entre actores en el territorio
bajo premisas como aprender-haciendo; y tiene
una concepción de las y los productores no solo
como usuarios de la innovación y la tecnología,
sino como actores capaces de transformar co-
nocimiento y generadores de innovación, inte-
grándose con los extensionistas.
Este enfoque se conceptualiza y pone en mar-
cha desde los años 70, con inicios en América
Central bajo el desarrollo de políticas incluyen-
tes hacia la población campesina e indígena,
haciendo énfasis en el desarrollo de una agricul-
tura sostenible (Pérez, 2005). En este escenario,
se valora el conocimiento de los productores y
las productoras, adquirido por praxis y observa-
ción durante su actividad agropecuaria, su ca-
pacidad para innovar, replicar y trasmitir. Es así,
que la validación de las innovaciones dadas es
consolidada en los agroecosistemas estableci-
dos, convirtiéndolos en el espacio de discusión
y apropiación del conocimiento por sus pares.
La extensión agropecuaria en Colombia
Con la Ley 1876 de 2017 Colombia transita de
un esquema orientado por la asistencia técnica
a uno gobernando por la extensión agropecua-
ria; lo que implica un cambio de enfoque, dimen-
siones y operatividad.
La ley plantea como principios rectores del Sis-
tema Nacional de Innovación Agropecuaria, y
por tanto de la extensión agropecuaria, aspec-
tos como la articulación; el enfoque territorial;
el enfoque diferencial; el desarrollo sostenible;
y los productores como agentes activos de in-
vestigación, desarrollo tecnológico e innova-
ción; entre otros (Ley 1876 de 2017, Art. 3). En
este sentido, la extensión agropecuaria en Co-
lombia se plantea desde un enfoque más cons-
tructivista y horizontal, orientado a reconocer y
potenciar las particularidades de los territorios
población.
En particular, se dene la extensión agropecua-
ria como el “proceso de acompañamiento me-
diante el cual se gestiona el desarrollo de ca-
pacidades de los productores agropecuarios, su
articulación con el entorno y el acceso al cono-
cimiento, tecnologías, productos y servicios de
apoyo; con el n de hacer competitiva y soste-
nible su producción al tiempo que contribuye a
la mejora de la calidad de vida familiar. Por lo
tanto, la extensión agropecuaria facilita la ges-
tión de conocimiento, el diagnóstico y solución
problemas, en los niveles de la producción pri-
maria, la poscosecha, y la comercialización; el
intercambio de experiencias y la construcción
de capacidades individuales, colectivas y socia-
les. Para tal efecto, la extensión agropecuaria
desarrollará actividades vinculadas a promover
el cambio técnico en los diferentes eslabones
que constituyen la cadena productiva, la ase-
soría y acompañamientos a productores en ac-
ceso al crédito, formalización de la propiedad,
certicación en SPA, entre otros” (Ley 1876 de
2017, Art. 2).
La extensión agropecuaria debe entonces en-
tenderse como el proceso mediante el cual
se busca el incremento de la sostenibilidad y
la productividad del agroecosistema objetivo.
Para ello, la extensión plantea la necesidad de
interacción con quienes se dedican a la produc-
ción, de modo que reconoce en estos, un actor
principal en la solución de los problemas y ge-
neradores de nuevo conocimiento, posicionán-
dolos como agentes activos dentro del sistema.
La extensión también reconoce que el agroeco-
sistema se encuentra inmerso en un escenario
sociocultural, geográco y económico particu-
lar, por esto cada acción propuesta debe con-
templarse dentro de este escenario (Sastoque,
2006).