SISTEMA PRODUCTIVO TRADICIONAL DE
CAÑA Y VICHE EN EL ATRATO
SEMBRANDO CAPACIDADES
COOPERACIÓN BRASIL- COLOMBIA- FAO
Y ABASTECIMIENTO
AGRICULTURA, GANADEA
MINISTERIO DE
RELACIONES EXTERIORES
MINISTERIO DE
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura
Colombia 2021
Sistema productivo tradicional de
caña y viche en El Atrato
Sembrando Capacidades
Cooperación Brasil- Colombia- FAO
Las opiniones expresadas en este producto informativo son las de sus autores y no reejan
necesariamente los puntos de vista ni las políticas del MADR Colombia, MAPA Brasil, ABC/
MRE y/o la FAO.
ISBN 978-628-7522-10-7
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Fuente Imágen Portada: © FAO - ickr
Índice de tablas.
Índice de guras.
Índice de fotografías.
Agradecimientos.
I. Introducción.
II. Información básica.
III. Descripción del sistema agropecuario tradicional.
1. Importancia del sistema productivo.
2. Características del sistema agropecuario.
2.1 . Seguridad alimentaria y de los medios de vida, agro-biodiversidad y servicios ecosistémicos.
2.2. Sistemas de conocimientos locales y tradicionales.
2.3. Culturas, sistemas de valores y organizaciones sociales.
2.4. Paisajes terrestres y marinos.
IV. Plan de acción para la sostenibilidad del sistema.
Bibliografía
ÍNDICE
5
7
VII
V
IV
3
5
1
7
12
19
25
27
15
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1. Especies arbóreas y transitorias cultivadas en las parcelas agroforestales.
Tabla 2. Paisaje y Relieve de la cuenca del Atrato.
8
20
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1. Parientes vinculados al ocio en las localidades de Triana, Sivirú y Piliza.
18
ÍNDICE DE FOTOGRAFÍAS
Fotografía 1. Impacto de la acción minera sobre el río Atrato, con crecimiento sin control por parte del
Estado.
Fotografía 2. Transporte de alimentos por el río Atrato.
Fotografía 3. Pescador.
Fotografía 4. Mujeres del Atrato.
Fotografía 5. Pobladores del río Atrato.
Fotografía 6. Contaminación del Río Atrato.
6
9
11
12
17
22
VII
COOPERACIÓN INTERNACIONAL
BRASIL-COLOMBIA-FAO
AGENCIA BRASILEÑA DE COOPERACIÓN DEL
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES (ABC/
MRE)
Cecilia Malaguti do Prado
Coordinadora de la Cooperación Sur-Sur Trilateral
con Organismos Internacionales
Carolina Salles Smid
Analista de proyectos
Luis Fernando Bacelar
Asistente de Proyectos
MINISTERIO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y
ABASTECIMIENTO DE BRASIL (MAPA)
César Hanna Halum
Secretario de Agricultura Familiar y Cooperativismo
(SAF)
Nelson Andrade Júnior
Asesor (SAF)
Rafael Martins Dias
Analista Técnico de Políticas Sociales (SAF)
MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO
RURAL DE COLOMBIA (MADR)
Sergio Ramírez Payares
Director de Capacidades Productivas y Generación
de Ingresos (DCPGI)
Ronald Dallos Rincón
Profesional especializado (DCPGI)
Joaquín Salgado Rodríguez
Contratista (DCPGI)
Heidy Barbosa Segura
Profesional especializada, Ocina de Asuntos
Internacionales
OFICINA REGIONAL DE LA FAO PARA
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Luiz Carlos Beduschi
Ocial de Políticas en Desarrollo Territorial
Ronaldo Ferraz
Coordinador regional del Proyecto América Latina
y el Caribe sin Hambre/Programa de Cooperación
Internacional Brasil-FAO
FAO BRASIL
Rafael Zavala
Representante
Rossandra Farías de Andrade
Profesional especializada en articulación
FAO COLOMBIA
Alan Bojanic
Representante
Manuela Ángel
Representante Asistente y Ocial de Programas
Marcos Rodríguez Fazzone
Especialista Senior Área Agricultura Familiar y
Mercados Inclusivos
Camilo Ardila Galvis
Coordinador del Proyecto Sembrando Capacidades
Texto elaborado por:
Cindy Alexandra Córdoba Vargas
Consultora en sistemas productivos agroecológicos
Revisión técnica:
Camilo Ardila Galvis, Marcos Rodríguez Fazzone
Supervisión gráca:
Giovanny Aristizabal
Diseñador Visual/Ocina de Comunicaciones,
Representación FAO Colombia
Ángela Silva
Profesional en comunicaciones/Sembrando
Capacidades Representación FAO Colombia
Proyecto gráco y diagramación:
Glück Comunicaciones SAS
Bogotá D.C , Colombia
2021
IX
E
xpresamos nuestros agradecimientos al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR),
en particular a Joaquín Salgado, Viviana Giraldo y Angélica Narváez, también a Carlos An-
drés Mesa del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICAHN) y a Héctor Leyva de
la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), por su valiosa
contribución en la consecución de información documental.
Así mismo, agradecemos a las partes del Proyecto Sembrando Capacidades: el área de Coopera-
ción Sur-Sur Trilateral con Organismos Internacionales de la Agencia Brasileña de Cooperación;
la Secretaría de Agricultura Familiar y Cooperativismo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Abastecimiento de Brasil; la Dirección de Capacidades Productivas y Generación de Ingresos del
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia; el Proyecto América Latina y el Caribe sin
Hambre del Programa de Cooperación Internacional Brasil-FAO; y el área de Agricultura Familiar y
Mercados Inclusivos de FAO Colombia.
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
AGRADECIMIENTOS
1
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
I. INTRODUCCIÓN
E
ste documento está dividido en tres gran-
des secciones, la primera de ellas presenta
la información básica del sistema produc-
tivo tradicional de caña y viche en el Atrato, en el
que se describen aspectos biofísicos y sociales
generales que permiten una aproximación a las
características generales de la zona de estudio.
La segunda sección presenta una descripción
del sistema agrícola que a su vez se divide en
dos partes: la primera muestra la importancia
del sistema productivo y la segunda evidencia
las características del sistema.
La primera realiza un breve recorrido histórico
en el que es posible identi car los principales
con ictos ambientales que limitan la produc-
ción de caña y viche e irrumpen en las formas
que tienen las comunidades de relacionarse
con la naturaleza y con el río Atrato. También
se muestra la importancia del río como recurso
pesquero y como eje articulante de procesos
sociales, comerciales y simbólicos de las co-
munidades que lo habitan, ya que adicional a
esto, se encuentra en una de las regiones más
biodiversas del mundo, el Chocó biogeográ co.
Debido a su importancia ha sido declarado
como sujeto de derechos de conservación, pro-
tección, mantenimiento y restauración.
La segunda parte, que aborda las característi-
cas del sistema, se divide en:
Seguridad alimentaria y de los medios de
vida/ agrobiodiversidad y servicios ecosis-
témicos
Sistemas de conocimientos locales y tradi-
cionales
Culturas, sistemas de valores y organizacio-
nes sociales
Paisajes terrestres y marinos. En estas
partes se busca reivindicar la producción
agroecológica de caña bajo sistemas agro-
forestales, el proceso de transformación y
consumo de esta bebida, su valor tradicio-
nal y cultural y su importancia en torno a la
seguridad alimentaria y la economía de las
familias.
Reconocer, identi car y destacar el proceso de
producción agroecológica de los diferentes ti-
pos de caña asociados a un territorio particular,
la molienda y las prácticas de destilado tradi-
cional y ancestral, así como los conocimientos
asociados al viche (mágico-religiosos, ecológi-
cos, alimenticios, rituales), resulta de especial
relevancia para destacar este sistema de pro-
ducción que necesita ser repensado y valorado
por su alto valor cultural y ecológico.
Alrededor del viche se con guran formas de
organización social desde los nacimientos,
mingas, estas religiosas, velorios, encuentros
de n de año, entre otros. Al ser una bebida
proscrita también hace parte de las formas de
resistencia en defensa de la tradición, cultura,
prácticas agroecológicas y símbolos de las co-
munidades negras e indígenas desde épocas
prehispánicas. Visibilizar las prácticas agroeco-
lógicas y culturales provee diferentes elemen-
tos para el aprendizaje de pequeños producto-
res y productoras en el mundo e instituciones,
así como para fomentar la agroecología en el
mundo.
Por último, se encuentra la tercera sección Plan
de acción para la sostenibilidad del sistema,
en la cual se exponen las diferentes propues-
tas desde lo local, hasta la implementación de
políticas públicas que buscan desde una visión
2
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
holística contribuir a la sostenibilidad del sis-
tema.
El reconocimiento y revalorización de este tipo
de sistemas agropecuarios tradicionales re-
sulta fundamental para la promoción de siste-
mas alimentarios sostenibles. El conocimiento
tradicional que reposa en estos sistemas, así
como la multidimensionalidad y multifunciona-
lidad del sistema en sí mismo, son elementos
que contribuyen a potenciar las sinergias entre
las tres dimensiones del desarrollo sostenible
(social, ambiental, económica).
En este sentido, desde el Proyecto Sembrando
Capacidades, como iniciativa de cooperación
Sur-Sur trilateral que busca el fortalecimiento
de políticas e instrumentos para la Agricultura
Campesina, Familiar y Comunitaria en Colom-
bia, se ha realizado la documentación de tres
sistemas agropecuarios tradicionales, con el
objetivo de evidenciar la existencia y virtudes
de estos sistemas y contribuir informando e
inspirando estrategias para la transición agro-
ecológica en otros sistemas productivos.
3
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
II. INFORMACIÓN BÁSICA
Nombre/título del Sistema agrícola: Sistema de producción de caña y viche.
Ubicación del sistema: río Atrato, nace en el cerro Plateado a 3 900 m.s.n.m. en la cordillera
occidental de los Andes y desemboca en el Golfo de Urabá, en el mar Caribe. El Alto Atrato se
considera a la zona desde el origen hasta la localidad de Yuto; el Medio Atrato: desde Yuto hasta el
río Murindó y el Bajo Atrato abarca el río Murindó y la localidad de Riosucio.
Zona agro-ecológica: Chocó biogeográ co, que interactúa con la cordillera occidental.
Características topográfi cas: la cuenca del río Atrato se divide en: serranías, colinas, terrazas y
valles aluviales.
Tipo de clima: lluvia promedio en 4 500 y 5 000 mm al año, nubosidad alta y promedio de luz sola
al día de 3,7 horas, humedad superior al 90% y temperaturas promedio de 28 °C.
Población aproximada: 474 431 habitantes. El 66% está asentado en la zona urbana y el 34% en la
zona rural. En esta ecorregión se encuentra el 80% de la población del departamento del Chocó, a la
que pertenecen 33 municipios.
Área de extensión: la super cie de la cuenca es de 38 000 km2 (60% del área del departamento del
Chocó y 31% de Antioquia).
Pueblos indígenas: población indígena organizada en cabildos locales y mayores y organizaciones
regionales, las comunidades negras están organizadas a través de consejos comunitarios locales y
mayores. Las dos comunidades habitan sus propios territorios a través de títulos colectivos.
Principal fuente de ingresos: explotación minera y forestal, se desarrolla agricultura para abastecer
las necesidades locales, la pesca es importante para la subsistencia de las comunidades que
habitan las orillas del río Atrato. Para los indígenas es importante la caza y la recolección de frutos
del bosque.
Accesibilidad al sitio desde la capital o desde las principales ciudades cercanas: aéreo y terrestre.
Ubicación del sistema: La ecorregión del Atrato está conformada por 16 municipios, que hacen
parte de la macrocuenca del río Atrato: Acandí, Unguía, Riosucio, Belén de Bajirá, Carmen del Darién,
Bojayá, Medio Atrato, Quibdó, Río Quito, Cantón de San Pablo, Unión Panamericana, Cértegui, Atrato,
Lloró, Bagadó y Carmen de Atrato.
5
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
III. DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA
AGROPECUARIO TRADICIONAL
1. Importancia del sistema
productivo.
Los vínculos de las comunidades ribereñas con
su entorno están compuestos de una compleja
red de relaciones históricas que dan forma a
las prácticas culturales, agrícolas, ecológicas,
políticas y simbólicas a las que se aferran di-
chas comunidades (Escobar, 2010). La produc-
ción de caña y de viche ha sido fundamental
para el mantenimiento de las formas de rela-
cionarse con la naturaleza, la pervivencia de
formas de vida, el relacionamiento espiritual y
la economía familiar. Este y otros espacios de
construcción de identidad de las comunidades
del río Atrato, han sido afectados por factores
de diferente naturaleza a lo largo de la historia.
A  nales de la colonia la explotación de oro
cobró gran relevancia y marcó los patrones de
poblamiento de la región, se dio inicio al so-
metimiento y explotación de los indígenas que
trabajaban en las minas en cuadrillas alrededor
de los ríos. La extracción de otros metales pre-
ciosos incrementó en el periodo de 1680-1730,
lo que causó el desplazamiento de dichas cua-
drillas hacia el Pací co (Aprile-Gniset, 1993;
Romero, 1995; Hoffman, 1997; Maya, 1998, ci-
tados en Mezaet al., 2012).
Las relaciones de esclavitud continuaron du-
rante la hacienda, con la producción de panela,
miel, azúcar y aguardiente. La elaboración de
aguardientes tenía un carácter clandestino y
quienes se dedicaban a esta labor eran aso-
ciados con criminalidad y vandalismo. Luego
de esto se dieron procesos de liberación de es-
clavos vía jurídica o por deserción, esto junto al
decaimiento del modelo minero, marcó nuevos
patrones de poblamiento, ya que se empezaron
a ocupar zonas que estaban lejos del control de
la corona española. Se colonizaron entonces
las tierras bajas del litoral pací co con una eco-
nomía basada en la extracción de recursos del
bosque, en la minería de aluvión y la agricultura
móvil. De esta forma, se desarrollaron centros
de poblamiento en las riveras de los ríos donde
la producción de plátano, caña, banano, maíz,
caucho, tagua y maderas dinamizó la econo-
mía del lugar.
En el siglo XX los grandes monocultivos de
caña de azúcar y palma africana aceleraron la
industrialización y la urbanización. Para esta
época ya el impacto ambiental y social de las
empresas mineras era devastador y la inter-
vención del Estado casi nula en el control de
esta actividad (foto 1), también se potenció la
extracción de maderas del bosque, instalando
aserríos y generando gran presión sobre el
mismo. Después se empieza a desarrollar una
interacción desigual con la economía mundial
que limita las posibilidades económicas de
los pobladores locales de acuerdo con el auge
o depresión de la economía mundial, tal es el
caso de los cultivos de palma africana y la ex-
tracción industrial de camarón en la década de
los 80. En cuanto a la tenencia de la tierra, eran
las grandes plantaciones las acreedoras de
títulos de propiedad, hasta los 90 en donde la
Ley 70 de 1993 con ere títulos colectivos a las
comunidades y se conforman los consejos co-
munitarios para garantizar las formas propias
de desarrollo contrarias a lo impuesto por los
grandes empresarios.
6
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
Fotografía 1.
Impacto de la acción minera sobre el río Atrato, con crecimiento sin control por parte del Estado.
Fuente: Adaptado de Andrade 2011
Son históricas las presiones que ha sufrido el
río Atrato, de gran importancia para el país al
ser el tercero en navegabilidad y uno de los más
caudalosos del mundo. Se ubica en una de las
regiones más biodiversas del mundo, el Chocó
biogeográ co y ha sido considerado por el
Fondo Mundial de Vida Silvestre como uno de
los mayores depositarios de diversidad gené-
tica a nivel mundial, en el que se han registrado
778 especies que corresponden a 439 géneros
y 73 familias, producto de la variedad de climas
y topografía que lo recorren (Bonilla, 2019).
Su importancia como recurso pesquero no se
limita a la alimentación, sino que abarca aspec-
tos comerciales, de medicina tradicional, pisci-
cultura y mágico-religiosos. Se han reportado
50 especies de peces que proveen el 70% de
la proteína animal a las familias que habitan el
Atrato. Las siguientes son algunas de las espe-
cies amenazadas de extinción según la Unión
Internacional para la Conservación de la Natu-
raleza: bocachico (grave), boquiancha (grave),
doncella (grave), róbalo (delicado) y el mero
(grave). Adicionalmente, se han reportado 400
variedades de árboles, 800 vertebrados por hec-
tárea, entre el 15 y el 17% de las especies vege-
tales registradas en el país tienen presencia en
esta área. Se calcula que existen 200 especies
de plantas y 100 de aves que son endémicas
Dada la importancia del río y el grado de dete-
rioro al que ha llegado y, considerando los de-
rechos bioculturales, el principio de prevención,
el principio de precaución, la vulneración de
los derechos fundamentales a la vida, salud y
7
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
medio ambiente de las comunidades étnicas, la
Corte Constitucional mediante Sentencia T-622
de 2016
1
concibió al río como un ser vivo sujeto
de derechos de conservación, protección, man-
tenimiento y restauración, que se deben garan-
tizar a partir de planes que superen la crisis a
la que se le ha llevado. Esto comprende que la
degradación del río está interconectada con la
pérdida de prácticas ancestrales de las comu-
nidades, así como la ruptura de las estructuras
sociales y de los signi cados simbólicos. Por
eso, la sentencia también reconoce los derechos
bioculturales de las comunidades y su derecho a
manejar de forma autónoma los recursos y terri-
torio. Esta sentencia es histórica al convertir el
Atrato en el segundo río en el mundo como su-
jeto de derechos (Cagueñas et al., 2020; Revista
Semillas, 2003).
En este contexto se evidencian dos formas de
relacionarse con la naturaleza y de entender
el desarrollo, por un lado, las grandes planta-
ciones, zonas de procesamiento de coca y de
palma aceitera, los grupos armados, los mega-
proyectos, la minería, que han generado des-
plazamiento, violencia, deterioro del bosque hú-
medo tropical y contaminación. Por otro lado,
las poblaciones siguen defendiendo el territorio
y sus formas propias de desarrollo, persisten
las parcelas de producción de alimentos, las
actividades forestales, de pesca, actividades
pecuarias, de caza y recolección, la producción
de artesanías y la conservación de saberes tra-
dicionales. Bajo esta perspectiva la producción
de caña y viche se instaura como una forma
de mantener el conocimiento tradicional, fa-
vorecer la autonomía alimentaria, los saberes
mágico-religiosos y las formas particulares de
ocupar el territorio (Revista Semillas, 2003).
La producción de viche representa un esfuerzo
para las comunidades que lo producen debido
al estigma que se genera en torno a su produc-
ción, venta y consumo, por lo que ha sido una
bebida excluida y perseguida, al asociarla con
procesos de degradación social. De esta forma
también se limita la posibilidad de mantener
y difundir ciertas formas de conocimiento, de
comprensión del entorno y de desarrollo aso-
ciadas a este tipo de destilados y a estas co-
munidades. La comercialización de viche en el
país sigue siendo ilegal, es una actividad por la
cual el Estado no percibe impuestos , a pesar
de que no hay un control tan estricto, tampoco
se puede comercializar libremente, esto limita
su distribución y la ampliación del mercado, ya
que además no cuenta con registro sanitario.
Reivindicar esta bebida en función del fomento
de la producción de caña en sistemas agrofo-
restales sin el uso de agroquímicos, de su valor
tradicional y cultural, de su importancia patri-
monial, de su aporte a las prácticas sociales y a
la economía de las familias, es un reto que las
comunidades del Atrato siguen enfrentando.
2. Características del sistema
agropecuario
2.1. Seguridad alimentaria y de los medios
de vida, agro-biodiversidad y servicios
ecosistémicos
La agricultura es el principal soporte econó-
mico de las poblaciones de la zona, a partir de
la cual se transforman y comercializan algunos
productos. Los sistemas productivos encontra-
dos más comúnmente son: huerto habitacional,
sistemas forestales y agroforestales, pesca y
acuicultura, agricultura de monocultivos y ga-
nadería.
Los huertos habitacionales se establecen cerca
de las viviendas y son manejados principal-
mente por las mujeres, en ellos se encuentran
cultivos de pan coger, frutales, azoteas, plantas
medicinales alimenticias y aromáticas, muchas
de las cuales tienen usos mágico-religiosos y
ocupan áreas de máximo una hectárea. Tam-
1 Ley 223 de 1995 de 20 de agosto, por la cual se expiden normas sobre racionalización tributaria. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/
norma.php?i=6968
8
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
bién es común encontrar pequeños galpones,
cocheras para la cría de cerdos y estanques
para la producción de peces.
La agroforestería es practicada por comunida-
des negras e indígenas de forma tradicional,
asociando especies agrícolas, animales y fo-
restales. Es común encontrar asociaciones si-
multáneas de arroz, maíz, plátano, yuca, caña,
borojó, zapote, aguacate, chontaduro, caimito,
cedro y roble. Estos arreglos cambian depen-
diendo de las necesidades de autoconsumo, la
fertilidad del suelo, las exigencias del mercado y
los factores climáticos. Palacios (2003) reporta
las siguientes especies arbóreas y transitorias
cultivadas en las parcelas agroforestales:
Especie
Abarco Cariniana pyniformis Guama Inga sp.
Roble Tabebuia roseae Limón Citrus limon
Aguacate Persea americana Guino Carapa guinensis
Guanábana Anona muricata Meme Wettinia
Barrigona Dityocaryum platisepalum Sancona Catostigma aequale.
Borojó Borojoa patinol Cultivos pancoger
Caidita Ocotea sp. Plátano Musa sp.
Zapote Maticia sp. Arroz Oriza stiva
Caracoli Anarcadim excelsum Achin Colococia sculenta
Cedro Cedrella odorata Yuca Manihot sculenta
Chontaduro Batris gasipae Caña Saccharum officinalis
Cohiba Dipterix sp Maíz Zea maiz
Nombre científico Especie Nombre científico
Tabla 1.
Especies arbóreas y transitorias cultivadas en las parcelas agroforestales.
Fuente: Revista Semillas, 2003. https://www.semillas.org.co/es/la-agroforestera-como-alternativa-en-el-medio-atrato.
9
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
Fotografía 2.
Transporte de alimentos por el río Atrato.
Fuente: El País, 2019. https://elpais.com/elpais/2019/03/25/planeta_futuro/1553542771_231121.html
Es característico de las comunidades rurales del pací co establecer sistemas diversi cados que
se adaptan a condiciones cambiantes del medio. Estos sistemas permiten tener acceso a ali-
mentos durante todo el año y enfrentar los eventos climáticos que afectan la productividad, por
el contrario, los sistemas menos diversos afectan negativamente la seguridad alimentaria de las
familias (Sánchez y Leal, 1995).
Estos sistemas productivos no son tecni cados, las parcelas familiares son administradas y tra-
bajadas por la familia, con bajos rendimientos y limitadas posibilidades de comercialización, por
lo que la  nalidad principal es el autoconsumo. El uso de especies maderables es complementa-
rio a las actividades de producción de alimentos y son generadoras de ingresos, entre las más co-
munes se encuentran: cedro (Cedrela odorata), chanul (Humiriastrum procera), sande (Brossimun
utile), cuángare (Dialyanthera macrophila), guayacán (Minguartia guianensis), cativo, comino, el
pino chaquiro, el roble, el güino y abarco.
IIAP (2014) reporta pérdida de la biodiversidad de especies forestales como el comino, el pino
chaquiro, el roble, el cedro, el güino, los cativos y abarcos, las maderas amarillas en general y to-
das las especies pertenecientes a la familia de las lauráceas. Así como especies animales como
la guagua, el guatín, armadillo, pava, tórtolas, entre otras.
El delta del río Atrato también es importante para el mantenimiento de la ictiofauna y el tránsito
de peces, Arango-Sanchéz et al. (2019) encontraron 52 especies de peces, tres especies marinas
rezagadas, 21 marinas migrantes, siete estuarinas, una semianádromas, cuatro migrantes de
10
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
agua dulce y 16 rezagadas de agua dulce. Sin
embargo, algunas especies como bocachico,
mojarra, dentón, doncella, charre y bagre han
disminuido, probablemente por la explotación
de oro y platino y por la contaminación por mer-
curio y otros lixiviados derivados de la produc-
ción de cultivos de uso ilícito, así como por la
introducción de especies foráneas.
Factores climáticos como los largos periodos
de inundaciones, el deterioro de los suelos,
la introducción de prácticas de la agricultura
convencional (semillas mejoradas, insumos de
síntesis química, etc.), el incremento de plagas,
la falta de asistencia técnica para pequeños y
medianos productores/as, así como el despla-
zamiento forzado, el con icto armado y la vio-
lencia, di cultan la producción de cultivos im-
portantes para la seguridad alimentaria como
arroz, maíz, cacao, plátano y chontaduro.
La caña se produce principalmente para abas-
tecer las necesidades de la familia y de ella se
extrae guarapo y viche. El viche es una bebida
ancestral, con una alta graduación alcohólica
(30% en promedio) que se extrae de cañas nati-
vas que emiten gran cantidad de jugo, quienes
lo producen indican que las variedades proce-
dentes del Valle presentan rendimientos más
altos que las variedades de caña negra y amari-
lla, propias de la región (Meza et al., 2012). Las
variedades usadas son criollas y en ocasiones
se mezclan con variedades como POJ2878,
POJ2714, blanca, morada y negra (Convenio
Corpoica-Fonade 2000).
Esta bebida es importante para la economía
familiar, ya que fortalece su seguridad alimen-
taria. Generalmente se siembra en los bordes
de los ríos, ubicando de dos a cuatro cogollos
por ori cio con distancias entre 50 a 80 cm, sin
conservar surcos como tal. Algunos producto-
res/as explican que dependiendo de las zonas
donde crezca la caña, zonas altas, riberas de
los ríos o zonas costeras, puede adquirir carac-
terísticas del sitio. En los sistemas tradiciona-
les se cultivan al lado del chontaduro, plátano,
banano, topocho,  lipino y palma de coco.
Se emplean prácticas de manejo ecológicas,
controlando arvenses manualmente dos ve-
ces por año y sin emplear insumos de síntesis
química, generalmente son cultivos viejos cuya
producción va en descenso. Es común que una
misma familia siembre en diferentes lotes para
tener acceso al producto durante todo el año,
considerando que el ciclo de la caña es de tres
meses; sin embargo, la producción puede va-
riar dependiendo de las necesidades del mer-
cado, por ejemplo, una investigación realizada
por Meza et al., indica que en Pilizá-Villa Luz, el
69.2% de las mujeres encuestadas no produce
viche durante los 12 meses del año, en Sivirú
un 50% y en Triana un 25% (Meza et al., 2012).
Algunas prácticas de manejo como el cultivo
intercalado de plantas medicinales con plantas
leguminosas incrementan la producción de bio-
masa y la diversidad de forrajes, conservan la
fertilidad del suelo y favorecen la adaptación al
tratarse de especies nativas. Por su parte, los
cultivos de cobertura y la combinación de plan-
tas medicinales optimizan la radiación solar,
incrementan la materia orgánica del suelo, dis-
minuyen la escorrentía, mantienen la humedad
del suelo, su establecimiento es de bajo costo
y se adapta a los conocimientos tradicionales
que tienen los agricultores y agricultoras sobre
el manejo y uso de las especies que serán usa-
das en la producción de las bebidas. Además,
las plantas medicinales que se mantienen dis-
persas entre los cultivos ayudan a regular el mi-
croclima, a controlar la dispersión de semillas
no deseadas y facilitan el crecimiento de espe-
cies que se dan naturalmente en la zona como
el orégano (Liloy et al., 2018).
Adicionalmente, después del corte de caña,
se emplea el bagazo para abonar las nuevas
plantas de caña o el plátano que se siembra
11
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
en asociación, los residuos del corte de caña
se dejan en el suelo y sirven para mejorar su
fertilidad. Los residuos de cosecha de la caña
también son utilizados en la alimentación de al-
gunos animales como gallinas criollas, cerdos,
zungos, patos y pavos (Rivas et al. 2012).
La producción de caña, su transformación y la
comercialización del viche se enmarcan en las
actividades de diversi cación de la economía
rural en el Atrato. La diversi cación de activida-
des agrícolas y no agrícolas surge como una
forma de enfrentar la pobreza, como una estra-
tegia de mitigación y adaptación a los cambios
climáticos, o a la volatilidad de los precios de
los alimentos, para garantizar la seguridad ali-
mentaria y mejorar los medios de vida de las
comunidades. Algunos productores y produc-
toras ven en la venta del viche la posibilidad
de enviar a los hijos a estudiar y esperan que
con el reconocimiento de la bebida como pa-
trimonio puedan atraerlos al campo, ya que así
habría más posibilidades de desarrollo propio
administrando este recurso. Quienes producen
y venden viche en las zonas rurales y urbanas
también se dedican a la pesca, minería, comer-
cio, agricultura y servicios. Meza et al., (2012)
reporta que el número de mujeres que realizan
otras actividades  uctúa entre 69.2 -92.3%
Después de los procesos de desplazamiento de
poblaciones afrodescendientes y pueblos indí-
genas y como parte del retorno de las poblacio-
nes al Bajo Atrato se han creado procesos co-
lectivos para delimitar espacios para garantizar
la vida digna. Las zonas humanitarias y las 50
zonas de biodiversidad declaradas entre 2001 y
2003 concretan la defensa del medio ambiente
y de los derechos humanos. La declaración de
estas zonas se sustenta en la legislación inter-
nacional de protección ecológica como el Con-
venio sobre Diversidad Biológica, ONU 1992 (la
Ley 165/1994, lo aprueba en Colombia) el Con-
venio 169 de la OIT, la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, Art. 25, y el Pacto
Internacional sobre Derechos Económicos, So-
ciales, Culturales y Ambientales.
En el Bajo Atrato se han consolidado en Cur-
varadó, Jiguamiandó, Cacarica, Pedeguita y
Mancilla, Vigía del Curvaradó y Santa Rosa del
Limón, quedando consignadas en los títulos
colectivos de las comunidades negras de ni-
das como: “áreas de protección, conservación y
de recuperación de ecosistemas nativos en Te-
rritorios Colectivos o Privados y de afi rmación
del derecho a la alimentación y vivienda familiar
digna, cuyos predios han sido arrasados o están
en riesgo de ser destruidos por agronegocios,
obras de infraestructura o explotación de recur-
sos naturales
2
Fotografía 3. Pescador.
Fuente: Revista Semana, 2017. https://www.semana.com/conte-
nidos-editoriales/atrato-el-rio-tiene-la-palabra/articulo/necesida-
des-el-rio-atrato/551285/
2 Ver Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad: Espacios de dignidad para la población desplazada en Colombia, http://justiciaypazcolombia.com/Zo-
nas-Humanitarias-y-Zonas-de
12
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
En estos espacios las comunidades tienen la
posibilidad de inventariar los recursos naturales
y plani car su uso y preservación, así como la
protección del territorio y de los valores cultura-
les y simbólicos. En la zoni cación se estable-
cen áreas que están interrelacionadas: áreas de
conservación, recuperación, cultivos, vivienda
y usos sostenibles. Las áreas de conservación
proveen recursos del bosque y el río provee pes-
cado, prima la preservación del agua, el bosque
y la fauna silvestre, en las áreas de recuperación
se fomenta la restauración y reconstrucción de
los ecosistemas que han sido intervenidos y
degradados por actividades mineras, ganadería
extensiva y extracción de recursos naturales, lo
cual puede darse en parte con la aplicación de
prácticas de agricultura sostenible que provean
alimentos para la población.
En las áreas de cultivos se desenvuelven prác-
ticas de protección de suelos, aumento de la
agrobiodiversidad, la recuperación de semillas,
considerando la vocación del suelo, lo cual dina-
miza la economía local y favorece la seguridad
alimentaria. En las áreas de vivienda se busca
garantizar la infraestructura para alcanzar una
vivienda digna y en las áreas de usos sosteni-
bles se busca implementar prácticas agroeco-
lógicas que garanticen el manejo sostenible de
la biodiversidad (Comisión Intereclesial de Jus-
ticia y Paz, sf.).
2.1. Sistemas de conocimientos locales y
tradicionales
En general la producción del viche se desarro-
lla bajo modelos colectivos, el cultivo de caña
se hace por la familia extensa, es decir, no solo
padres, madres, hijos e hijas, sino también cu-
ñados, abuelos, tíos, primos y otros parientes,
y obedece a una economía doméstica que se
combina con relaciones de consumo y distribu-
ción que abarcan no solo a la familia, sino tam-
bién a otros actores por fuera de la misma. En
ese sentido las prácticas sociales familiares de
consumo, producción y reproducción de la uni-
dad familiar se ven in uenciadas por relaciones
más amplias.
No existe un calendario jo para la cosecha o
siembra de la caña, ya que esta puede darse
en cualquier momento del año, depende más
de las necesidades y mano de obra disponible
de la familia y la demanda del producto. Las
labores de cuidado como la limpieza o el
cuidado frente a plagas al inicio del crecimiento
de los cogollos se realizan en compañía de un
vecino o pariente. En ocasiones se construyen
viviendas provisionales como enramadas cerca
de la parcela para estar vigilantes en momentos
críticos del cultivo, estas formas de trabajo
colectivo denominadas cambio de mano son
comunes en el momento de roza de los cañales
en donde se reúnen varias mujeres.
También es común hacer mingas en las cuales
la familia an triona, retribuye con comida y
bebida a quienes apoyan el trabajo productivo,
otro trabajo que requiere la unión de varias
personas es el del trapiche, que muchas veces
es administrado por el consejo comunitario.
Sin embargo, estás prácticas se han perdido en
muchas regiones y se han reemplazado por el
pago de jornales (Meza et al., 2012).
Fotografía 4. Mujeres del Atrato.
Fuente: Semana rural, 2019. https://semanarural.com/web/arti-
culo/la-agrotienda-fl uvial-interetnica-realizo-su-primer-viaje/1241
13
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
A pesar del monopolio de licores, la produc-
ción del viche se ha desenvuelto con formas
tecnológicas que se han adaptado a la cultura
y el saber local, desarrollando innovaciones.
Para la extracción del jugo de caña en el siglo
II a. C. se usaban prensas hechas de madera y
piedra, posteriormente se empleaban trapiches
que consistían en dos o tres rodillos colocados
sobre una piedra y con un sistema de palancas
accionadas por animales se comprimían las
cañas para extraer el jugo, para ser procesado
(Arango, 2011). En la región se empleaban trapi-
ches manuales que funcionaban de forma simi-
lar, pero accionados por cuatro personas; hace
cerca de 20 años empezaron a usarse trapiches
mecanizados, cuyo mantenimiento se realiza
colectivamente y que sirvieron a agilizar el pro-
ceso de extracción.
La destilación de esta bebida se remonta a los
años cincuenta, aún con la persecución de que
fue objeto por parte del resguardo de rentas de
la Secretaría de Hacienda del departamento. Tal
como sucede en otros países estos destilados
son considerados ilícitos, ya que están fuera del
control del Estado. En zonas que viven situación
de pobreza esto se relaciona con la facilidad
para adquirir la bebida a un precio bajo y con la
posibilidad de producirlo al tener acceso a las
materias primas (Haworth y Simpson, 2004,16).
En algunas localidades utilizan estrategias
para acelerar la fermentación, como el uso de
troncos de nato (especie maderable), al cual
se le extrae el material del centro dejándolo
hueco para luego cubrirlo con cera de abejas y
taparlo con hojas de plátano, con esta práctica
se obtiene un fermentado en cuatro días, en un
proceso que normalmente demoraría 15 días
(Meza et al., 2012).
Antiguamente los indígenas fabricaban ollas
de barro en las cuales se ponía el guarapo de
caña después de sellarlas con cera de abejas,
actualmente esta tradición permanece en
algunos lugares y en otros se utilizan vasijas
de plástico. Por su parte, los alambiques tienen
una larga historia de usos y desarrollos desde
Demócrito hasta nuestros días, los destiladores
que llegaron al Pací co provenían de Asia, y
actualmente guardan la misma estructura: “la
fermentación se hace en recipientes de buena
capacidad, cilíndricos y tapados durante todo el
proceso, el destilador —sacatín o alambique— 1.
olla embullidora donde va el mosto o guarapo
fermentado 2. tapa divisoria con agujero
central por donde pasa el vapor 3. cabezal o
extensión del espacio por donde sube el vapor de
diámetro menor al de la olla ebullidora 4. vasija
refrigerante, que se mantiene encima con agua
fría para que sirva de superfi cie de condensación
de los vapores 5. recipiente interno para coger
el líquido que se condensa por debajo de la
vasija refrigerante y se conecta con el exterior
para sacarlo del destilador 6. tubo de salida del
líquido consensado, que va conectado por fuera
a la pieza anterior y 7. recipiente para recoger el
destilado” (Arango, 2013, 2).
En algunas zonas se emplean materiales nati-
vos mientras que en otras son producidos in-
dustrialmente. Para sellar las vasijas y evitar la
pérdida de vapor, anteriormente se usaba masi-
lla de banano cocido y molido, ahora se utiliza
pasta de harina. De esta forma, después de un
ciclo completo de destilación que puede durar
ocho horas se obtiene un tanque, el viche está
listo cuando es arrojado a la candela y produce
una llama azul.
Existen varias tradiciones asociadas con el viche
que enriquecen la cultura de estos sistemas,
algunas de ellas tienen que ver con ritos, aspectos
mágico-religiosos, recetas, medicina tradicional,
ritos fúnebres, entre otros. Para los velorios los
convocantes se encargan de ofrecer viche a los
asistentes durante toda la noche en cantidades
moderadas, también es importante para que las
mujeres cantadoras en los velorios puedan llevar
adelante su labor (Meza et al. 2012).
14
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
El viche se asocia con magia y rituales, a través
de los cuales curanderos sanan diferentes do-
lencias como el pasmo, la disfunción eréctil, el
malaire, los cólicos menstruales, el mal de ojo,
las picaduras de serpientes, escorpiones, arañas
y avispas, de forma que no solo se curan males
siológicos, sino también alteraciones sociales,
amorosas, de poder y control convirtiéndose en
un componente importante de la espiritualidad
(Tenorio, 2020; Mincultura, 2019).
Las prácticas tradicionales incluyen el uso de
sobijos y rezos acompañados de viche prepa-
rado por los curanderos en botellas curadas
amargas, que poseen unos tipos particulares de
raíces, de plantas y en el que se emplea el alco-
hol que es el primer producto de la destilación al
que se le llama “ or del viche”. Estas preparacio-
nes también son ampliamente utilizadas por las
parteras (Arango, 2013).
Existen diferentes derivados del viche, los
tradicionales son el “vinete, la “botella curada
y la “tomaseca”. Estas bebidas además de
tener un valor cultural, identitario, simbólico
y de resistencia, son utilizadas para curar o
prevenir diferentes enfermedades, potenciar
la sexualidad y proteger espiritualmente a la
comunidad.
El vinete se obtiene de mezclar viche con canela,
clavos y miel, antiguamente era enterrado por
cerca de tres meses antes de su consumo; tam-
bién puede usarse en la preparación de cocteles
y sirve para regularizar el periodo menstrual en
las mujeres.
La botella curada o curao es una preparación
con mezcla de hierbas (entre 15 y 20) que sirve
para proteger energéticamente a las personas
o al medio ambiente, también sirve para curar
distintas afecciones de salud.
La tomaseca también emplea hierbas como
la nacedera y el pipilongo que se mezclan con
azufre, también se utilizan canela, nuez mos-
cada, anís, clavos, miel de caña. Se emplea para
calmar dolores menstruales y favorecer la ferti-
lidad; las mujeres la toman en sus jornadas de
pesca y luego de dar a luz.
La diversidad de los derivados del viche au-
mentó hace aproximadamente 15 años, con el
auge del turismo y la comercialización, de ahí
surgieron el arrechón, tumbacatre, crema de
viche, caigamos juntos, revidurax, lulavic, etc.
Existe cierta prevención porque el uso de estas
bebidas se banalice con su comercialización y
se diluya el valor cultural representativo de las
culturas afro. Sin embargo, es común encontrar
en festivales como el Petronio Álvarez alusiones
a las propiedades medicinales y usos simbóli-
cos, más allá del uso recreativo al que se había
limitado al viche en estos contextos.
Para la preparación de estas bebidas los pro-
ductores y las productoras deben tener un am-
plio conocimiento sobre las plantas que se uti-
lizan, así como de los momentos del ciclo lunar
en que se cosechan. En muchas ocasiones son
sembradas en las huertas habitacionales para
garantizar su disponibilidad para las preparacio-
nes; dentro de las medicinales más comunes se
encuentran: gallinacita, paico, pacunda, mata-
rratón, albahaca blanca y morada, ruda, escubi-
lla, llantén, hierba santa y entre las aromáticas
se destacan: menta, poleo, cilantro, albahaca,
limoncillo, orégano y jengibre.
Las asociaciones de las plantas en los
cultivos corresponden con características o
poderes curativos conocidos por los médicos
tradicionales y a partir de ahí se desarrollan
las preparaciones mágico-religiosas. En ese
contexto se han clasi cado las plantas como
calientes o frescas; las primeras son usadas
contra frigidez sexual y espasmos; las segundas
son analgésicos, antifebriles y diuréticas. La
identidad etnocultural que encierran estos
conocimientos ejempli ca la comprensión que
15
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
se tiene sobre el bosque y sus recursos, de donde
se obtienen muchas plantas de uso medicinal
y ritual. Sin embargo, estos conocimientos
corren peligro de desaparecer quedándose en la
oralidad y siendo desconocidos en los currículos
educativos que se desarrollan en estas regiones
(Meza et al., 2012).
La base productiva de estas comunidades se
basa en el conocimiento de los ciclos biológicos
y la conservación de los recursos naturales, en
donde la diversidad es un factor clave en la pla-
ni cación de los policultivos, de los espacios de
barbecho, de la rotación de cultivos y las tempo-
radas de recolección y extracción de recursos
del bosque. Por otro lado, las comunidades indí-
genas y negras combinan diversas actividades
tradicionales de producción pesca, agricultura,
minería artesanal, extracción forestal, caza y
producción de artesanías.
La diversi cación en muchos ámbitos de la vida
permite a estas comunidades enfrentar la de-
vastación del bosque húmedo tropical causada
por factores como el extractivismo, la violencia,
los megaproyectos, entre otros y favorece su
seguridad alimentaria, su capacidad adaptativa
frente a fenómenos asociados al cambio climá-
tico, su viabilidad económica y la conservación
de saberes tradicionales. El cultivo de caña se
enmarca dentro de estas actividades diversi ca-
das, desde su producción hasta la elaboración
del viche, lo cual dinamiza las prácticas sociales
y culturales y consolida las formas propias de
las comunidades de pensar el desarrollo y de
apropiarse del territorio.
2.3. Culturas, sistemas de valores y
organizaciones sociales
Las primeras formas de organización en el Bajo
Atrato fueron las juntas de acción comunal y
sus asociaciones (asocomunales), que sirvieron
para proteger los recursos naturales, organizar
la limpieza de ríos y vías, y solicitar al gobierno
maestros para las escuelas y recursos para su
funcionamiento. Al interior de las juntas funcio-
naban diferentes comités (salud, trabajo, edu-
cación, deporte, etc.), de esta forma todos los
asuntos de la comunidad se de nían colectiva-
mente.
En la década de los 80 se gesta la Asociación
Campesina Integral del Medio Atrato (ACIA) y al-
gunas juntas se transforman en comités locales
de la Organización Campesina del Bajo Atrato
(OCABA), una organización campesina de ca-
rácter regional que incluía en sus banderas de
lucha los derechos colectivos, la etnicidad, el te-
rritorio, los recursos naturales, la identidad cul-
tural y las prácticas tradicionales de producción.
OCABA desaparece a nales de los 90 debido a
la presión del paramilitarismo en la región. Tam-
bién surge la Asociación Campesina del Muni-
cipio de Riosucio (ACAMURI) creada por líderes
de OCABA que diferían de esta en su oposición a
la extracción de madera en el Bajo Atrato. ACA-
MURI propone un plan de manejo del recurso
maderero que permitiría su extracción sosteni-
ble (Valencia, 2011; Revista Semillas, 2003).
En 1987 se rma el Acuerdo de Buchadó en el
que se expresa la preocupación por la destruc-
ción de los recursos por las compañías madere-
ras y por la titulación de tierras. En este acuerdo
se reconocen derechos territoriales y se eviden-
cia la sostenibilidad de los modelos de produc-
ción campesinos, su compleja comprensión y
manejo de los ciclos naturales y se hacen las
primeras referencias a las tierras comunales, lo
cual es un antecedente para la Ley 70. De ahí
también se destina un área de 600 000 hectá-
reas de Reserva Forestal para el desarrollo de
un Programa de Participación Comunitaria en
la Preservación de los Recursos Naturales y la
Investigación Cientí ca en la cuenca media del
río Atrato (Restrepo y Gutiérrez, 2017).
Después de la expedición del Decreto 1745 que
da lugar a la titulación colectiva, se conforman
16
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
los primeros consejos comunitarios, que reem-
plazan a las juntas de acción comunal. Luego se
sanciona la Ley 70 de 1993 que de ne la titula-
ción colectiva y el reconocimiento de lo étnico.
En medio de los problemas que generaba la ex-
tracción de maderas y bajo el acompañamiento
de sectores de la iglesia católica, las comunida-
des negras conforman organizaciones campe-
sinas: en el Medio Atrato COCOMACIA, en el Alto
Atrato COCOMOPOCA y a nivel indígena OREWA
que defendían el uso racional de los recursos
naturales (Valencia, 2011).
En octubre de 2003 se conforma la Asociación
de Consejos Comunitarios y Organizaciones del
Bajo Atrato (ASCOBA) después de la delibera-
ción de 57 consejos comunitarios de esta zona,
las comunidades de paz y otras organizaciones
campesinas. ASCOBA fue reconocida en la Ley
70 de 1993. La asociación de ende el etnodesa-
rrollo, bajo la premisa de protección del medio
ambiente, incluyendo temas de salud, educa-
ción, servicios públicos, transporte, vivienda y el
acceso a poder político y el derecho de a rma-
ción étnica y cultural (HACIA sf en Restrepo y
Gutiérrez, 2017).
Ya para los años 90 los procesos organizativos
estaban consolidados y las comunidades negras
demandan incluir en la constituyente aspectos
como la tenencia de tierras, la defensa del terri-
torio, los recursos naturales, la tradición, cultura
y minorías étnicas. En ese sentido, de enden el
uso que dan a los bosques como fuente de caza,
pesca, madera, medicinas, entre otros materia-
les. La concepción del territorio tiene como eje
el mantenimiento de los sistemas tradicionales
de producción, que son parte fundamental de la
Ley 70 de 1993, la cual concreta los derechos
étnicos para las comunidades negras del país
(Restrepo y Gutiérrez, 2017; Valencia, 2011).
La titulación colectiva se con guró como un
paso en la defensa del territorio, las costumbres
tradicionales y los recursos naturales. En ese
contexto, actualmente el Consejo Comunitario
Mayor de la Asociación Campesina Integral
Atrato (COCOMACIA) reivindica el reconoci-
miento de los derechos territoriales, étnicos, po-
líticos y sociales de las comunidades del medio
Atrato y la conservación de la identidad cultural
en pro del mejoramiento de la calidad de vida
de las comunidades. Actualmente se desarro-
llan procesos de economía solidaria y fortaleci-
miento de la medicina tradicional y han logrado
la titulación colectiva a través de la Resolución
04566 del 29 de diciembre de 1997 expedida
por el Instituto Colombiano de Reforma Agraria
(INCORA) (Revista Semillas, 2003).
Los sistemas de producción tradicionales son
parte fundamental de las dinámicas culturales,
de ellos depende la seguridad alimentaria de las
comunidades, así como la preservación de los
ecosistemas y la conservación de los conoci-
mientos tradicionales asociados a las prácticas
de manejo agrícola. Son sistemas de produc-
ción desarrollados a través de años de interac-
ción de las comunidades con el medio que han
mostrado su capacidad adaptativa frente a fe-
nómenos climáticos y sociales.
Actualmente el Cuerpo Colegiado de Guardia-
nes del Río Atrato está conformado por siete
autoridades étnicas y organizaciones sociales
de la cuenca del río: Foro Interétnico Solidari-
dad Chocó (FISCH); Asociación de Consejos
Comunitarios y Organizaciones del Bajo Atrato
(ASCOBA); Consejo Comunitario Mayor de la
Organización Campesina Integral del Atrato
(COCOMACIA); Consejo Comunitario Mayor de
la Organización Popular y Campesina del Alto
Atrato (COCOMOPOCA); Consejos Comunita-
rios del Río Quito; Mesa de diálogo y Concer-
tación Permanente de los Pueblos Indígenas
del Chocó; y Mesa Social y Ambiental del Car-
men de Atrato. Cada organización designa a
un hombre y una mujer como sus guardianes
comunitarios, siendo 14 en total. La Comisión
17
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
de Guardianes del Atrato se conforma mediante
Resolución 0907 de 2018 a partir de la necesi-
dad de representar, concretar y defender los de-
rechos del río declarados por la Sentencia T-622.
Está compuesto por un guardián por parte del
Ministerio del Medio Ambiente y por un cuerpo
colegiado de guardianes comunitarios; cumple
funciones como articular entidades públicas y
las comunidades ribereñas, facilitar procesos
de pedagogía, difusión y sensibilización sobre
los signi cados de la sentencia e incidir sobre
diferentes actores sociales para la ejecución de
la misma
3
.
La sentencia representa un reto, ya que el río es
concebido como un sujeto que, a pesar de no
ser una entidad humana, goza de derechos y
que al tiempo de ser naturaleza, está estrecha-
mente ligado al resto de ella, a las comunidades
étnicas e indígenas; por tanto, no se pueden
garantizar los derechos del uno, sin considerar
los de los otros. Esto plantea la posibilidad de
nuevas acciones y posibilidades de mejora para
la vida humana y no humanas (Cagueñas et al.,
2020).
Fotografía 5. Pobladores del río Atrato.
Fuente: Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas.
https://convergenciacnoa.org/3362-2/
En cuanto al viche, en particular, varios even-
tos, ferias y estas regionales han servido para
popularizar la bebida resaltando el papel de la
producción artesanal, las prácticas productivas
propias, su versatilidad en la preparación de di-
ferentes platos y cocteles y sobre todo su valor
cultural e identitario. En mayo de 2018 se lle
a cabo el evento Destila Patrimonio con el obje-
tivo de preservar los valores culturales y natura-
les asociados al viche. En el evento participaron
diferentes actores que participan en la cadena
de valor de la bebida, fue organizado por la Fun-
dación Sociedad Portuaria Buenaventura con
el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional (USAID), ACDI/
VOCA, Asoparupa, Universidad del Pací co y
Fundaproactividad.
Destila Patrimonio presentó la postulación del
viche como patrimonio cultural inmaterial del
país y en 2019 se emitió un concepto favorable
para avalar la postulación (Portafolio, 2009).
Este es un paso hacia cerrar las brechas so-
ciales y los discursos que han rodeado al viche
de un marco de ilegalidad y exclusión, resigni -
cando esta bebida con más de 300 años de his-
toria y resaltando los aportes culturales y la cos-
movisión de las comunidades que lo producen,
que se mani esta en sus prácticas espirituales,
medicinales, sociales y simbólicas. El festival
Petronio Álvarez también es un espacio de en-
cuentro y difusión de la cultura del viche, donde
no solamente se experimenta con nuevas re-
cetas, sino que se le da visibilidad a la bebida,
sus múltiples usos, propiedades y se resalta su
importancia cultural.
No hay muchas aproximaciones a la relación
entre los conocimientos tradicionales y la pro-
ducción de estas bebidas destiladas, lo que ha
conducido a su estigmatización. Sin embargo,
la viche cuenta historias locales de biodiversi-
dad, de tradición, conocimientos y saberes an-
cestrales, relacionadas con un contexto político
y de tenencia de tierras, por lo cual las comu-
3 Cuerpo colegiado de guardianes del Atrato,sf. https://www.guardianesatrato.co/quienes-somos
18
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
nidades luchan por convertirlo en patrimonio y
por conseguir las denominaciones de origen, ya
que todos estos factores lo hacen único en dife-
rentes sentidos.
Vale la pena resaltar las relaciones de paren-
tesco que se tejen en el proceso productivo,
en el cual se desenvuelven relaciones colabo-
rativas que incluyen diferentes generaciones,
familias ampliadas y vecinos, no hay una clara
especialización en las labores productivas, pero
se generan redes transitorias y permanentes.
De esta forma la manera como las familias se
estructuran o desestructuran marca la diná-
mica de estas redes, esta exibilidad y la plu-
riactividad son estrategias para sobrevivir en
un entorno de escasez. Así se estructuran las
relaciones sociales y el trabajo colectivo (Meza
et al., 2012). La Figura 1 ilustra el porcentaje de
parientes vinculados al o cio en las localidades
de Triana, Sivirú y Piliza.
No
Si
94,4%
Sivirú
5,6%
No
Si
76,9%
Pilizá
23,1%
No
Si
91,67%
Triana
8,33%
Figura 1.
Parientes vinculados al oficio en las localidades de Triana, Sivirú y Piliza.
Fuente: Meza et al., 2012.
19
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
El viche además de movilizar la organización
comunitaria, es parte fundamental en la cons-
trucción de sostenibilidad, ya que sirve para con-
servar las prácticas tradicionales de producción
agrícola y con ella, aumentar los ingresos para
las comunidades y ofrecer una opción frente a
la sustitución de cultivos de uso ilícito.
Es fundamental el papel de las mujeres como
curadoras y sabedoras de las tradiciones aso-
ciadas al viche, ellas participan en todos los mo-
mentos desde la producción en miga, pasando
por el trapiche, hasta su uso en los nacimientos,
bautizos, mingas, mano cambiada, estas, ve-
lorios, novenas y la comercialización. También
cumplen un rol esencial en la transmisión del
conocimiento entre generaciones. Sin embargo,
muchas mujeres mani estan que actividades
colectivas como la minga y la mano cambiada
han disminuido, por lo cual muchas de ellas se
encuentran trabajando solas. Algunas iniciaron
vendiendo el viche, pero luego se convirtieron
en productoras para así obtener mayores ga-
nancias económicas.
Aunque la producción de viche haga parte im-
portante de la economía familiar, pues repre-
senta la única fuente de ingresos o más de la
mitad de los ingresos necesarios para el man-
tenimiento de las familias, las mujeres también
expresan preocupación de que los hijos se des-
empeñen en la producción de esta bebida que
está muy estigmatizada; por tanto, desean que
los hijos puedan trabajar para dedicarse a otros
o cios.
Este tipo de emprendimiento nalmente se
constituye como una alternativa a la moderni-
dad, ya que incluye el conocimiento tradicional,
las formas ancestrales de relacionarse con la
naturaleza y variadas iniciativas donde conver-
gen diferentes formas de agencia de las comu-
nidades y de asociatividad.
2.4. Paisajes terrestres y marinos
El río Atrato se encuentra en la ecorregión
Chocó Biogeográ co cuya extensión es de 113
000 km2, ocupando el 10% del territorio colom-
biano. Al encontrarse entre el mar y la cordillera
occidental y estar in uenciado por particulares
factores climáticos, edá cos y geográ cos, po-
see una extraordinaria biodiversidad, con amplia
riqueza de fauna y ora endémicas. Predomina
la cobertura de bosques (71%), zonas para ac-
tividades agropecuarias (16%), áreas húmedas
(54%) y aguas continentales (3,46%) (Minam-
biente, 2016).
La Zona de Convergencia Intertropical pasa dos
veces al año, la cercanía con el océano Pací co,
los movimientos horizontales y verticales del
aire, producto del relieve de la zona, la geogra-
fía de las serranías y valles, la densidad de la
vegetación y la convergencia de masas de aire
cálidas y húmedas, hacen que la precipitación
en esta zona sea una de las más abundantes en
el mundo (precipitación anual promedio 2 000
mm en el sur y el norte y 12 000 en el centro).
La temperatura promedio es de 26 C° en las
zonas bajas de la costa, ligeramente mayor en
los valles. La temperatura del aire disminuye a
razón de 4,75 °C por cada mil metros. Las plani-
cies aluviales, llanuras costeras, zonas de coli-
nas y serranías hasta de 600 metros de altitud y
el piedemonte de la cordillera oriental tienen un
clima cálido húmedo a superhúmedo y las tem-
peraturas alcanzan hasta 25 °C, la precipitación
y evapotranspiración son altas. En la cordillera
por encima de los 2 000 msnm el clima es frío
húmedo a superhúmedo y entre 1 000 y 2 000
msnm es medio superhúmedo.
Martínez e IDEAM (2014) a rman que con base
en los rasgos morfológicos el río Atrato se puede
dividir en cuatro zonas: serranías, cordilleras, te-
rrazas y valles aluviales. Las serranías al oeste
20
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
son el Darién y los cerros del Quía, al oriente la
serranía de Abibe, al sur y noroeste el cordón
chocoano. Las colinas son de menos elevación
(cerca de 100 m) y se presentan de forma con-
tinua en la zona montañosa; las terrazas se en-
cuentran separadas con topografías inclinadas
a ligeramente onduladas, los valles aluviales se
encuentran pequeños en los tributarios del río
y grandes llanuras formadas por el Atrato. Las
partes bajas son inundables casi todo el año y
Paisaje
Relieve
Área Ha.
Paisaje %
Total
LOMERÍO
Lomas y colinas
TOTAL LOMERIO
530.762
530.762
100%
100%
14%
MISCELÁNEO
ROCOSO
Misceláneo rocoso
TOTAL MISCELÁNEO
ROCOSO
394
394
100%
100%
0,01%
PLANICIE FLUVIO
MARINA
Plano deltaico
TOTAL PLANICIE FLUVIO
MARINA
12.084
12.084
100%
100%
0,3%
Abanicos y glacis
Crestas y crestones
23.388
91.147
1,2%
4,8%
Crestas y espinazos
Filas y vigas
790.637
883.082
41,9%
46,8%
Lomas y colinas
Plano de inundación
81.330
52
4,3%
0,003%
Vallecitos
TOTAL MONTAÑA
18.587
1.888.223
1,0%
100%
50%
Abanico reciente
Abanico subreciente
49.666
111
16,5%
0,04%
Abanico
Abanico, aluviales y
vallecitos
156.214
61
52,0%
0,0%
8%
Abanicos antiguos
Abanicos y glacis
418
85.266
0.1%
28,4%
Vallecitos
TOTAL PIEDEMONTE
8.674
300.411
2,9%
100%
Plano de inundación
503.261
66,6%
Terrazas
Terrazas de diferentes
niveles
124.253
124.296
16,4%
16,5%
Terrazas nivel 3
TOTAL PLANICIE
ALUVIAL
3.767
755.577
0,5%
100%
20%
Plano de marea
6.172
83,2%
Plataforma costera
TOTAL PLANICIE
MARINA
1.243
7.415
16,8%
100%
0,2%
MONTAÑA
PIEDEMONTE
PLANICIE ALUVIAL
PLANICIE MARINA
Plano de inundación
135.666
84,9%
Terrazas
TOTAL VALLE
24.180
159.746
15,1%
100%
4%
117.727
100% 3%
3.772.339
100%
VALLE
S.I.
TOTAL ZONA HIDROGRÁFICA
ATRATO-DARIÉN
Tabla 2.
Paisaje y Relieve de la cuenca del Atrato.
en los valles bajos están los diques aluviales y la
ciénagas y pantanos.
El documento del Plan de Acción de la Orden
Quinta de Minambiente (2016) clasi ca los pai-
sajes geomorfológicos así: paisaje de montaña
(50%) con crestas, espinazos, las y vigas; pla-
nicie aluvial (20%) y lomerío (14%). La Tabla 2
muestra con detalle el paisaje y el relieve de la
cuenca del río Atrato.
21
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
Paisaje
Relieve
Área Ha.
Paisaje %
Total
LOMERÍO
Lomas y colinas
TOTAL LOMERIO
530.762
530.762
100%
100%
14%
MISCELÁNEO
ROCOSO
Misceláneo rocoso
TOTAL MISCELÁNEO
ROCOSO
394
394
100%
100%
0,01%
PLANICIE FLUVIO
MARINA
Plano deltaico
TOTAL PLANICIE FLUVIO
MARINA
12.084
12.084
100%
100%
0,3%
Abanicos y glacis
Crestas y crestones
23.388
91.147
1,2%
4,8%
Crestas y espinazos
Filas y vigas
790.637
883.082
41,9%
46,8%
Lomas y colinas
Plano de inundación
81.330
52
4,3%
0,003%
Vallecitos
TOTAL MONTAÑA
18.587
1.888.223
1,0%
100%
50%
Abanico reciente
Abanico subreciente
49.666
111
16,5%
0,04%
Abanico
Abanico, aluviales y
vallecitos
156.214
61
52,0%
0,0%
8%
Abanicos antiguos
Abanicos y glacis
418
85.266
0.1%
28,4%
Vallecitos
TOTAL PIEDEMONTE
8.674
300.411
2,9%
100%
Plano de inundación
503.261
66,6%
Terrazas
Terrazas de diferentes
niveles
124.253
124.296
16,4%
16,5%
Terrazas nivel 3
TOTAL PLANICIE
ALUVIAL
3.767
755.577
0,5%
100%
20%
Plano de marea
6.172
83,2%
Plataforma costera
TOTAL PLANICIE
MARINA
1.243
7.415
16,8%
100%
0,2%
MONTAÑA
PIEDEMONTE
PLANICIE ALUVIAL
PLANICIE MARINA
Plano de inundación
135.666
84,9%
Terrazas
TOTAL VALLE
24.180
159.746
15,1%
100%
4%
117.727
100% 3%
3.772.339
100%
VALLE
S.I.
TOTAL ZONA HIDROGRÁFICA
ATRATO-DARIÉN
Fuente: IDEAM, 2015.
En la parte baja de la cuenca del río Atrato se
encuentra el bosque húmedo tropical y los sue-
los de esa zona se dividen en cuatro paisajes:
serranía, colinas, terraza disectada, plano alu-
vial A, plano aluvial B o encharcable, recortes de
delta y diques naturales en formación, pantanos
y marismas, manglares, playones. En la parte
media de la cuenca del Atrato la vegetación es
del tipo selva lluviosa, en esta zona los diques
son más altos protegiendo contra inundaciones
y son más aptos para la agricultura. También se
encuentran las llanuras laterales de inundación
que son zonas pantanosas. En la parte alta de
la cuenca se encuentran paisajes de montaña,
de lomero, de valle. En general los suelos del
Atrato son susceptibles a inundaciones (Martí-
nez, 2014).
Existen varias zonas protegidas Parques Nacio-
nales, Reservas de la Sociedad Civil, también
hay humedales, manglares, corales y páramos
y la Reserva Forestal del Pací co de la Ley 2 de
1959 que ocupa el 74% de la cuenca (Minam-
biente, 2016). Sin embargo, la región ha sufrido
serios cambios a nivel de paisaje, los sedimen-
tos y el mercurio producto de la minería, han
obligado a buena parte de la población a aban-
donar la pesca y buscar otras actividades, pues
la contaminación de los peces y agua es alta y
la salud de la comunidad se deteriora. Según el
Ministerio de Minas y Energía para 2001 el 99%
de la minería no cuenta con licencias ambienta-
les ni títulos. La pesca entonces se ha limitado
a algunas ciénagas del Atrato que aún no están
contaminadas.
22
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
Fotografía 6.
Contaminación del Río Atrato.
Figura 2.
Comparación del estado del cauce en el río Quito.
Fuente: Kyenyke https://www.kienyke.com/sites/default/ les/styles/interna_destacada_s/public/2020-04/rio%20atrato.jpg?itok=OM-
QkKKXx
Fuente: Minambiente. Plan de Acción Orden Quinta, 2016.
Las nuevas tecnologías para la extracción de
minerales empleadas desde los 90 que incluyen
dragas y retroexcavadoras han modi cado el
cauce de a uentes como el río Quito, Bebará,
Bebaramá, aumentando las cantidades de mer-
curio. Los principales municipios donde se ex-
Al Pasar 2017Sentinel 1B 2007
plota son: Lloró, Bagadó, Atrato, Itsmina, Acandí,
Carmen del Darién, Ríosucio y Unguía. La pér-
dida de cobertura vegetal modi ca la ribera del
río, la Figura 2 muestra las afectaciones por
minería a cielo abierto sobre el río Quito compa-
rando entre 2007 y 2017.
23
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
También la tala indiscriminada del bosque ha
modi cado el paisaje, las comunidades denun-
cian que empresas privadas como Maderas del
Darién se adueñan de los recursos que pertene-
cen a los consejos comunitarios. Los bosques
más afectados han sido los guandales y los ca-
vitales en el Bajo y Medio Atrato, así como las
ciénagas de Panezo, Chicaravia, La Redonda y
Bellavista, algunos humedales presentan daños
irreversibles: Blasa, Salaqui, Cacarica y Curba-
radó a causa de la explotación forestal (Defen-
soría del pueblo en El Espectador, 2015).
El Plan de Acción de la orden quinta realiza una
caracterización de relieve, paisaje, vegetación,
ecosistemas, así como de los derechos biocul-
turales de la población y a partir de esta se iden-
ti can áreas y factores para desarrollar acciones
que sirvan al cumplimiento de la sentencia, estas
son las áreas con mayores presiones (residuos
sólidos peligrosos, cultivo y procesamiento de
coca) y las áreas con mayores valores de con-
servación (ciénagas, cuencas abastecedoras de
acueductos, nacimientos, de ríos) y derechos
bioculturales (zonas boscosas con valor espiri-
tual, panganalaes y arrachales (Bajo Atrato), eri-
trinales, cativales, relictos de la reserva protec-
tora forestal Caoba, parte alta del río Truandó;
áreas de reserva de resguardos indígenas y par-
tes altas de los ríos donde se realizan prácticas
indígenas; áreas de producción de resguardos
indígenas; sitios sagrados: cementerios, lagu-
nas, ciénagas; vegas de los ríos con sombra para
pancoger; zonas de pesca, todo el cauce del río
Atrato y su valle aluvial; todo el río tiene valor de
comunicación, transporte e intercambio de ali-
mentos y otros productos; aguas para rituales
curativos y religiosos; zonas boscosas con valor
para plantas medicinales, espiritualidad, frutos y
madera
24
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
25
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAOSEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
IV. PLAN DE ACCIÓN PARA LA
SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA
E
l plan de acción para garantizar la sosteni-
bilidad del río Atrato debe incluir acciones
de monitoreo de toda la cuenca, así como
la construcción de humedales piloto útiles en la
eliminación del mercurio, una normatividad para
plani car y manejar las zonas hidrográ cas y el
apoyo a proyectos productivos sostenibles que
mitiguen los impactos de la minería, ofreciendo
una opción no solo para el cambio de actividad
productiva, sino también para la conservación
del conocimiento tradicional y la biodiversidad.
En ese sentido la Sentencia T-662 de 2016 cobra
especial relevancia en la recuperación y conser-
vación del río Atrato a través de sus 13 órdenes,
así como la participación de diferentes entida-
des públicas y privadas, el Ministerio del Medio
Ambiente, Ministerio de Hacienda y Crédito Pú-
blico, Interior, Minas y Energía, Agricultura, De-
fensa, los Guardianes del Río, las comunidades
de los 12 departamentos del Chocó y tres de
Antioquia, la Gobernación del Chocó, el Instituto
de Investigaciones Ambientales del Pací co
(IIAP), Codechocó, Corpourabá, Departamento
Nacional de Planeación, entre otros.
En este sentido, el Plan de Acción de la Orden
Quinta establece algunos objetivos especí cos
para el Plan de Acción:
1. Restablecer geomorfológicamente los cau-
ces afectados por extracción minera mecani-
zada y por deforestación.
2. Reducir las concentraciones nocivas de
mercurio y otras sustancias tóxicas en zonas
afectadas por minería hasta por debajo de los
límites máximos establecidos en la regulación
ambiental.
3. Recuperar, rehabilitar y/o restaurar zonas de-
gradadas por Minería y otras actividades.
4. Establecer los lineamientos para el desarro-
llo de alternativas de producción sostenible
acorde a la biodiversidad de la cuenca del río
Atrato, teniendo en cuenta sus potencialidades
mediante un diálogo de saberes que incluya los
conocimientos ancestrales, y articularlos con
los ministerios y entidades de gobierno que co-
rrespondan.
5. Generar y gestionar estrategias adecuadas
para el tipo de ocupación del territorio que per-
mitan disminuir las cargas contaminantes so-
bre el río Atrato y sus a uentes.
6. De nir los programas que velen por la pre-
servación y mantenimiento de los ecosistemas
y biodiversidad presente en el territorio, elimi-
nando una visión extractiva sobre estos.
7. Formular acciones estratégicas que fortalez-
can los niveles de gobernanza ambiental con
las comunidades de in uencia en la cuenca del
río Atrato en términos de participación efectiva,
comunicación, investigación, educación y cul-
tura ambiental para la protección, conservación
y uso sustentable de la cuenca.
El Plan de Acción llama la atención sobre el for-
talecimiento de la producción sostenible, que
evidencia problemas en tanto no se han iden-
ti cado oportunidades de negocios verdes, en
la prevalencia de inconvenientes en la cadena
de comercialización y la falta de asistencia téc-
nica en torno a la agricultura sostenible. En ese
contexto se circunscribe la producción soste-
nible de caña y de viche, como una estrategia
26
SEMBRANDO CAPACIDADES / COOPERACIÓN BRASIL - COLOMBIA- FAO
para dinamizar la economía rural y facilitar el
acceso a recursos para las comunidades que
lo producen. Fortalecer la producción familiar,
el mercado del viche, eliminar las restricciones
legales para su venta, favorecer la obtención
de registros sanitarios y la estabilización de los
mercados, hacen parte importante de la diversi-
cación de las actividades económicas rurales
en el Atrato.
La construcción de sostenibilidad pasa por la
comprensión de las necesidades, condiciones
y aspiraciones de las comunidades, las cuales
están plasmadas en los planes de etnodesa-
rrollo. Como parte de ellos los pequeños pro-
ductores y productoras demandan mejoras en
los procesos productivos a través de prácticas
agroecológicas y la mejora de los mercados
para este tipo de productos. El fortalecimiento
de las unidades familiares de producción apoya
la seguridad alimentaria de las comunidades,
permite adaptarse a los cambios climáticos,
conservando los recursos naturales.
Las organizaciones sociales pugnan por el re-
conocimiento de la autonomía, la cultura e iden-
tidad, el control de los recursos naturales y del
territorio bajo sus propias formas de desarrollo
y el mejoramiento de la calidad de vida. La zoni-
cación agroecológica de los territorios permite
su organización y la identi cación de lugares
para la conservación y la producción, basadas
en sistemas tradicionales; por tanto, garantizar
los recursos y el apoyo al desarrollo y consolida-
ción de los consejos comunitarios, facilita su rol
como representantes de la comunidad.
27
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